La discapacidad, parte de la empresa del siglo XXI

A lo largo de los años la filosofía de la empresa ha ido cambiando y adaptándose al desarrollo de la sociedad y su cambio de mentalidad. Esta evolución viene marcada fundamentalmente por unas influencias: sociales, tecnológicas y económicas.

Si echamos la vista atrás, hasta hace unos años, la filosofía de la empresa se caracterizaba por horarios estrictos, tareas fijas, etc. Esto ha desembocado en la insatisfacción laboral y en consecuencia una ralentización de la evolución de los negocios.

Este problema fue provocado por no poner a la persona en el centro, entendiendo sus circunstancias y así sacar el mayor potencial de cada uno de los trabajadores para lograr un mayor beneficio para todos.

Sin embargo, hoy en día esto ha ido cambiando. Como lo demuestran muchos estudios, debido a esta insatisfacción, se ha cambiado de paradigma enfocándose en el bienestar de los trabajadores y provocando así un aumento en su productividad y por tanto los resultados de las compañías.

Además, sumado a ello, el perfil del trabajador también ha ido cambiando y adaptándose a las necesidades actuales, ahora se necesitan trabajadores de diversos perfiles, abiertos y capaces a adaptarse al cambio y así poder realizar funciones multidisciplinares.
Esto es debido a un cambio en la sociedad. Una sociedad cada vez más concienciada con la necesidad de involucrar a todos los miembros de la sociedad para un desarrollo más justo y sostenible en el tiempo.

Eliminando progresivamente la mentalidad de hace unos años, cuando a duras penas se veían personas con discapacidad integradas en la empresa, sino era en puestos de baja cualificación y que principalmente eran tenidas en cuenta por su humanización en el entorno de la empresa.

Sin embargo, la mentalidad y concienciación de la sociedad ha ido evolucionando y podemos ver cada vez más cómo las empresas cuentan con estos profesionales en puestos más cualificados y de mayor responsabilidad aportando no solo su gran capacidad para adaptarse a los cambios, sino también una mayor formación, una visión diferente en la resolución de problemas y una gran capacidad de resiliencia.