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El concepto de “Teletrabajo” está recogido en el artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores, que lo define como trabajo a distancia. En esta modalidad, los empleados tienen los mismos derechos y son las empresas las que tienen que facilitar medios tecnológicos y una adecuada protección en materia de seguridad y salud. 

La emergencia sanitaria a la que nos enfrentamos en la actualidad a causa del COVID- 19 hace que las empresas que ya tenían implantadas fórmulas de teletrabajo lo extendieran a toda la plantilla y que las que aún no lo tenían implementado lo adapten a marchas forzadas.

De hecho, aunque el 71% de las grandes compañías lo recojan en sus políticas de recursos humanos, según Hays, el Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja que solo el 3,2% de los ocupados teletrabajó de forma ocasional en 2018. Y según datos de Eurostat el 4,3% de la población en España y un 5,1% del total de la Unión Europea  lo hizo más de la mitad de su jornada semanal. Sin embargo, el 91,5% no recurrió a esta herramienta en ningún momento.

Según varios estudios el teletrabajo supone:  

  • Ahorrar tiempo en los desplazamientos.
  • Favorecer la conciliación familiar.
  • Aumentar la productividad entre un 25% y un 30%.
  • Reducir la huella de carbono al disminuir los desplazamientos.

No obstante,  existen también algunos inconvenientes como:

  • La adaptación al puesto de trabajo.
  • El exceso de horas de las que fija la jornada laboral ya que en casa se pierde menos tiempo y se reducen los tiempos muertos. 

Por ello, es esencial hacer una buena gestión de adaptación a la nueva situación y gestión de equipos por parte de los managers o responsables, que deben de apoyarse en ciertas estrategias  que les ayudarán a hacer su tarea de una manera más eficaz:

  1. Hacer planning semanal y seguimiento de los objetivos. organizar reuniones cortas diarias o semanales para ir haciendo seguimiento de los objetivos cumplidos y los que faltan.
  2. Usar la tecnología (Skype, Microsoft Teams, Zoom, Google Drive, etc. ) para comunicarse de forma instantánea y de esta manera poder trabajar de forma colaborativa.
  3. Adaptar los business plans, hacia la creación de iniciativas que permitan a las empresas seguir desarrollando su actividad.
  4. Mantener el contacto continuado con los compañeros, promoviendo el brainstorming y la productividad.
  5. Establecer objetivos claros. Crear indicadores clave de desempeño (KPI) es crucial para que los miembros del equipo estén al tanto de las expectativas de su desempeño.

No obstante, para llevar a cabo una buena gestión de las empresas en este nuevo escenario los directivos deben de reforzar sus “soft skills” y los profesionales deben trabajar sobre sus “hard skills” y sus conocimientos. En definitiva, la formación continua siempre es la clave del éxito pero más en estos días en los cuales gracias a las tecnologías se ha potenciado más si cabe.

En Zauma Inclusión y Diversidad, aunque nuestras oficinas se mantendrán cerradas estos días como método de prevención del Covid-19, como Consultoría de Recursos Humanos, el equipo de Zauma nos mantenemos operativos  al completo de manera telemática para dar soporte a sus clientes en las gestiones relativas al Cumplimiento de la Ley General de Discapacidad (LGD) así como a su red de profesionales con discapacidad manteniendo también sus procesos de selección abiertos.

Entre los servicios que ofrecemos (Selección de Profesionales con Discapacidad, Gestión del Certificado de Excepcionalidad, Planes de Igualdad, Servicios de Marketing, etc.;) está la Formación tanto de Hard Skills para empleados (ofimática, idiomas, etc.) como Soft Skills para Directivos y RRHH (Técnicas y estrategias para una relación sostenible con empresas, Liderazgo en empresas de hoy, Dirección por objetivos y planificación de tareas, Management colaborativo, Motivación humana en los grupos de trabajo, etc.) para más información consulta nuestra sección de Formación.