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El verano llega a su fin y los medios de comunicación exprimen artículos, imágenes o comentarios sobre la depresión postvacacional y la vuelta al trabajo. Pero hay personas que no vuelven al trabajo, muchos de ellos tampoco han disfrutado de unas vacaciones puesto que no han descansado de su actividad habitual.

Dentro del sector de personas en desempleo, hay un colectivo especialmente sensible a los prejuicios que todavía se mantiene en muchos departamentos de recursos humanos en su contratación de profesionales con discapacidad.

Este artículo es para todos, pero de una manera muy especial para ese grupo de personas que tienen que luchar con “esta vuelta a la rutina” condicionada por los prejuicios y estereotipos:

  • Márcate unos objetivos. Lo primero que tienes que saber es qué esperas conseguir. Organiza tus metas de menos a más. Empieza por metas tan sencillas como contactar con viejos amigos, retomar contactos o trabajar las redes sociales, es un buen momento para el networking.
  • Pon un color nuevo cada día. Incorpora novedades. Apúntate a plataformas de empleo, asiste a talleres para mejorar las entrevistas, busca vídeos sobre la eficacia en la comunicación…, pequeñas pinceladas que mejoran ese currículum personal que nos va dotando de habilidades al tiempo que hace que la rutina deje de ser solo monotonía.
  • Prepara el CV. Hay que tenerlo todo a punto, como la mochila que espera en la puerta para comenzar el cole. Las empresas también están de vuelta, es momento de innovar o de reforzar campañas antes de final de año. No dejes nada en el tintero, tenlo fresco y actualizado, ponlo en las redes sociales, hazlo atractivo.
  • Es momento de estrenar agenda. No tiene que ser físicamente, pero sí en el amplio sentido de la expresión. Organiza tus horarios y plantea un calendario que te permita cumplir con la tarea de buscar trabajo. Incluye una lista de proyectos que abarquen desde la formación en algo que te guste, hasta un listado de empresas en las que puedas encajar.
  • Recompénsate por tu labor diaria. No siempre la recompensa es el conseguir un empleo ese día, igual que no se cobra cada día por la labor que has realizado y tienes que esperar a final de mes para obtener tu salario. Pero pequeños cuidados, un buen café compartido, un libro o una película, algo que te permita recompensarte puede abrirte la mente a una oportunidad que no habías valorado, y en cualquier caso, siempre te proporcionará una pequeña satisfacción.

Desde Zauma, trabajamos la Inclusión y la Diversidad y fomentamos la contratación de personas con discapacidad en la empresa ordinaria.